Relación de causalidad

Cada vez resulta más habitual que las compañías de seguros nieguen o dificulten el pago de una indemnización argumentando falta de nexo causal, es decir, que la lesión no provenga del accidente sino de una causa distinta, ajena al suceso traumático, y de ahí que la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, haya fijado qué puntos deben ser estudiados para llegar a la conclusión más acertada.

El art. 135 dispone que para que exista relación causal se han de valorar conjuntamente los cuatro criterios de causalidad genérica

  • Criterio de exclusión: Que no medie otra causa, que no haya otra patología previa o concomitante que justifique “totalmente” la patología. Y se dice “totalmente” porque el sistema recoge partidas resarcitorias destinadas a la agravación del estado anterior. O dicho de forma más sencilla, que no haya algún antecedente diagnosticado que explique, en su totalidad, la lesión y su evolución.
  • Criterio cronológico: Que la sintomatología aparezca en un tiempo médicamente explicable, con manifestación de síntomas o haber sido atendido dentro de las 72 horas posteriores al suceso. Por tanto, si no existe asistencia médica en dicho plazo podría dudarse del origen real de la lesión.
  • Criterio topográfico: Que haya relación entre la zona corporal afectada por el accidente y la lesión sufrida. Un ejemplo sencillo lo clarifica: ante colisiones por alcance trasero lo compatible es el trauma cervical por hiperflexión del cuello, por lo que dicha lesión tiene un perfecto ajuste topográfico con el íter productivo.
  • Y el criterio de intensidad: Que haya adecuación biomecánica entre la lesión y su mecanismo de producción, para lo cual se ha de atender a diversas variables y entre ellas la intensidad. Y este, sin duda, se ha convertido en el criterio más usado por las aseguradoras para impedir o minorar las compensaciones de los perjudicados dada su arbitrariedad, su amplia y diversa forma de entenderlo, usando los estudios biomecánicos como “trajes a medidas” para eludir el pago que les corresponde.

En un artículo aparte trataremos este último criterio, desarrollado y resuelto ya por nuestra doctrina jurisprudencial, “piedra filosofal” en las colisiones a baja intensidad.

Daniel Nevado Portero, socio de LIVERITAS Abogados.

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